Ruta por la ciudad de Guadalajara (I)

Cogemos el petate y nos desplazamos hacia una de las mayores poblaciones que hay en Castilla-La Mancha. No se trata de uno de los destinos turísticos por excelencia, pero sí es una ciudad con bastantes lugares interesantes para ver. Vamos a dividir nuestra excursión a Guadalajara en dos posts. En este primero empezamos por la zona del palacio del Infantado y terminamos en la plaza Mayor, junto al ayuntamiento. Comenzamos.

Cómo llegar a Guadalajara

La manera más cómoda de llegar, sobre todo si venimos de ciudades importantes como Madrid o Zaragoza, es a través de la autovía A-2. También atraviesan o parten de Guadalajara otras carreteras como la N-320, la CM-2004 o la CM-1002. Nosotros tomamos la salida 53 de la A-2. Después, tras un par de rotondas, llegamos a la avenida del Ejército. Tras recorrerla casi entera, giramos a la derecha hacia la calle Alvar Fáñez de Minaya, donde hallamos un parking muy económico en el cual estacionamos el auto. Empezó la hora del zascandileo.

Qué ver en Guadalajara

En la misma calle donde aparcamos apareció ante nosotros la primera muestra del patrimonio civil de la ciudad. Nos referimos a la torre de Alvar Fáñez de Minaya (s. XIV). Se encuentra entre los jardines del Palacio del Infantado y el parque de la Huerta de San Antonio. Es un resto de la antigua muralla medieval y, en la actualidad, alberga el centro de interpretación del escudo de armas de Guadalajara. Salimos de nuevo a la avenida del Ejército. Subimos unos metros más hasta dar con el que seguramente sea el edificio más conocido de la localidad.

Torre de Alvar Fáñez de Minaya

En efecto, hablamos del palacio del Infantado. Fue ordenado construir en 1482 por don Íñigo López de Mendoza. El autor fue Juan Guas, prestigioso arquitecto que realizó un edificio en muy innovador para la época. Merece la pena destacar su fachada repleta de puntas de diamante, la imponente portada, su patio de los Leones o las Salas de las Batallas y de Atalanta. Alberga en su interior el museo de Guadalajara.

Portada del palacio del Infantado

Girando a la izquierda tomamos la calle Madrid y bajamos hasta la iglesia de los Remedios (s. XVI). De estilo renacentista, perteneció a un antiguo convento. Tuvo una reciente reforma, tras la cual se le ha dado uso como audotorio de música. Merece la pena reseñar su atrio con tres hermosos arcos de medio punto. Si descendemos un poco más la calle, en el otro lado de la acera, podemos observar el Alcázar Real. Mejor dicho, las ruinas del antiguo Alcázar Real. Los restos que quedan datan del siglo XIII. Poco pudimos ver, pues las entradas se encuentran cerradas y su vista resulta complicada. A pesar de ello pudimos introducir la cámara y algo salió.

Restos del antiguo Alcázar Real de Guadalajara

Volvimos sobre nuestros pasos hasta continuar por la calle Miguel Fluiters. Torcimos a la izquierda por la calle Teniente Figueroa y dimos con la iglesia de Santiago Apóstol (s. XIV). No vale hacerse una idea viendo su sencilla fachada, pues el interior alberga un artesonado mudéjar espectacular, así como las bellas capillas de la Epístola y del Evangelio. Siguiendo recto por la calle observamos el conjunto del convento de la Piedad y el palacio de Antonio de Mendoza (s. XVI). La construcción de la iglesia estuvo a cargo de Alonso de Covarrubias. Su portada, junto con la del palacio, posee gran valor arqutectónico. El edificio civil destaca en su interior por el patio y el claustro.

Estatua junto a la iglesia de Santiago Apóstol

Dimos la vuelta de nuevo a la anterior calle, hasta toparnos con el cruce de Román Atienza. Bajando un poco llegamos al palacio de Dávalos, localizado en la plaza homónima. Este antiguo edificio del siglo XVI alberga la Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara. Bajando por la calle Doctor Mayoral aterrizamos en el santuario de Nuestra Señora de la Antigua (s. XIV), dedicado a la patrona de la ciudad. Destacan en su exterior el ábside mudéjar y la fachada neogótica. En su interior merece la pena reseñar el altar mayor y la capilla de la Ascensión del Señor.

Media vuelta y a subir toda la calle hasta llegar al centro neurálgico de Guadalajara, la plaza Mayor. Preside este importante espacio el ayuntamiento de la localidad. Su hermosa fachada fue levantada en 1906 por José Soler Onrrubia, dejando la elaboración de la sublime torre y su campanario de hierro forjado a Emilio Gutiérrez. Uno de los inmuebles más característicos del patrimonio civil que posee la villa.

Ayuntamiento de Guadalajara, ubicado en la Plaza Mayor

En este importante punto nos vamos a quedar, tomando un aperitivo para reponer fuerzas, pues el calor hacía mella y era necesario algún que otro refrigerio. Todavía queda bastante ciudad por recorrer, pero habrá que esperar algunos días para completar la segunda parte de la ruta. Nos despedimos hasta entonces.