Córcoles, hogar del monasterio de Monsalud

Viajamos al sur de la provincia de Guadalajara. Allí, en la Alcarria, hay una pequeña localidad que guarda un enorme tesoro. Se trata de Córcoles y su monasterio de Monsalud. No vamos a engañarnos, es su joya más preciada, pero la villa guarda otros muchos lugares de interés como la iglesia parroquial de San Juan Bautista, sus múltiples fuentes y murales, o un entorno natural bien hermoso.

Cómo llegar a Córcoles

La manera más cómoda de llegar, la cual escogimos nosotros, es a través de la carretera N-320. Es una de las principales arterias que atraviesan la Alcarria, tanto conquense como guadalajareña. Circula desde Cuenca capital, hasta Venturada, ya en el norte de la Comunidad de Madrid. También se puede aterrizar en Córcoles por la vía GU-987. Nace en el propio pueblo y, pasando por Casasana, desemboca en la carretera GU-971, cerca del municipio de Pareja. Posee una población de 66 habitantes (INE 2017). Es una pedanía de Sacedón, quedando enmarcada entre los embalses de Buendía y Entrepeñas. Es una localidad muy bien comunicada, puesto que se encuentra a solo 75 y 60 kilómetros de las ciudades de Cuenca y Guadalajara, respectivamente.

Qué ver en Córcoles

La primera parada era obligaria. Tras tomar el desvío observamos los carteles que indicaban la dirección del monasterio de Monsalud (s. XII). Se encuentra a escasos kilómetros de la villa. Estamos hablando de uno de los edificios medievales más importantes de España y uno de los mejores ejemplos de presencia de la Orden cisterciense en la península Ibérica. Fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en 1931. Ha sufrido numerosas remodelaciones, quedando hoy en muy buen estado las ruinas de este cenobio que albergó la vida de los monjes del Císter desde el siglo XII hasta el XIX. Merece la pena reseñar su iglesia románica, además del gótico de transición de su claustro y sala capitular.

Una de las múltiples fuentes que posee la localidad

Tomamos de nuevo el auto para dirigirnos finalmente al núcleo urbano de Córcoles. Se inició la ruta por la calle de la Iglesia, donde se ubica una de las fuentes existentes en el pueblo. Dejamos el auto estacionado en las cercanías y, a los pocos metros, dimos con el otro gran edificio religioso de la localidad. Se trata de la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XIII).

De estilo románico, únicamente conserva de la construcción original el ábside y la portada meridional. Esta última consta de arquivoltas apuntadas. Está ornada con cenefa de puntas de diamante. El ábside es de planta semicircular, con canecillos bajo el alero. Resulta muy agradable la entrada al recinto del templo, con abundante vegetación, lo cual le ayuda a ganar en espectacularidad.

Iglesia parroquial de San Juan Bautista, en Córcoles

El zascandileo prosiguió por la plaza Cresencio Saiz. Después por calles como Posada y San Roque hasta la plaza de la Constitución. Allí nos topamos con el centro social y el ayuntamiento de Córcoles. También albergaba una fuente y unos servicios públicos, los cuales destacaban por los murales pintados en ellos. Esta iniciativa la pudimos contemplar en otros lugares de la población. Muy original.

Fuente con vistoso mural a sus espaldas

Bajamos por las escaleras hasta el frontón municipal, otra obra que tenía pintado un hermoso mural, con una cabra y una especie de ninfa sobre la que se apoyaba un pájaro. Al lado, en la calle Costanilla, llegamos a otra fuente de considerables dimensiones. Justo delante, una de las construcciones más importantes del patrimonio civil de Córcoles.

Mural en las paredes del frontón municipal

Nos referimos al lavadero público. Techado mediante una vistosa estructura de madera, consta de dieciséis pilas para trabajar la ropa, que están separadas en dos lados. Posee un surco en medio de los dos espacios de pilas, en el cual encontramos alguna planta preparada para crecer. Subimos la cuesta y, al poco tiempo, paramos para contemplar un edificio que tenía unos contrafuertes muy llamativos. Imaginamos que sería de titularidad privada.

Vista del lavadero de Córcoles

Lavadero de Córcoles

Por el camino de Alcocer desembocamos otra vez a la calle de la Iglesia, donde teníamos el coche aparcado. Nos asomamos a un par de calles paralelas, saliendo hacia la carretera que nos llevo a Monsalud. De este modo terminó nuestra excursión. Solo podemos recomendar la visita a este pequeño, pero hermoso, pueblo. Su patrimonio es muy interesante, sobre todo por la presencia del monasterio. Todo un tesoro.