Campo de Criptana, a la sombra de los molinos (II)

Continuamos nuestro paseo por este gran pueblo de Ciudad Real. Campo de Criptana nos dejó en la primera parte muchos lugares de interés como la sierra de los Molinos o el barrio del Albaicín. Quedan todavía muchos puntos que visitar, algunos fundamentales como la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, el Santuario de la Santísima Virgen de Criptana o el Pósito Real.

Qué ver en Campo de Criptana

Nos quedamos en la plaza Mayor, llegando desde la calle Santa Ana. En este espacio se encuentra el mayor templo de la localidad. Nos referimos a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Es una construcción tardía, inaugurada en 1958, pues la anterior se incendió en 1936. De grandes dimensiones, destaca por fuera su esbelta torre. Posee una sola nave con bóveda de cañón. Mezcla varios estilos, predominando el clasicista.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Tras contemplar el ayuntamiento y la Casa de los Baíllo, pusimos rumbo norte hacia la ermita de la Veracruz (s. XVI), ubicada en la calle homónima. Lo más interesante es su hermosa portada, la cual posee arco de medio punto adovelado y numerosos relieves como, por ejemplo, la escena del calvario. Nos dirigimos a la calle Soledad, paralela a la misma, para observar otro templo cercano, la ermita de la Madre de Dios (s. XVII). Este edificio es más sobrio, fruto de las numerosas reformas que ha sufrido a lo largo de su historia.

Ermita de la Veracruz, en Campo de Criptana

Bajamos, cruzando de nuevo la plaza Mayor, para llegar a una de las manifestaciones artísticas civiles más importantes de Campo de Criptana, el Pósito Real (s. XVI). Se encuentra localizado en la plaza homónima. Antaño cumplía funciones como la de regular el mercado del trigo y prestar el grano en época de escasez. Con el paso de los años, sufrió un profundo declive hasta que, en 1991, pasó a ser propiedad municipal. Actualmente es un museo.

Pósito Real, uno de los edificios emblemáticos de Campo de Criptana

La plaza Pozo Hondo nos esperaba, y de ahí a la calle Sara Montiel, que es oriunda de la villa. En esta vía encontramos la ermita de San Cristóbal, levantada en 1702 junto al lugar donde se ubicaba el rollo de justicia. Durante buena parte del siglo XIX fue capilla del cementerio que había junto a ella. De nave rectangular, destaca en su interior el estilo barroco imperante de la época.

Ermita de San Cristóbal, en la calle Sara Montiel

El zascandileo prosiguió por la calle Convento, mediante la cual, tras avanzar varias decenas de metros, llegamos a la iglesia del Convento del Carmen. Fue antigua sede de Carmelitas Descalzos hasta la Desamortización de Mendizábal. Ha sufrido numerosas remodelaciones a lo largo del tiempo. Merece la pena destacar en su interior las pinturas del altar mayor. Tomando la paralela calle Reina Cristina y atravesando la plaza de las Infantas, desembocamos en la ermita de Sebastián, también en la calle homónima. Aunque ha tenido muchas reedificaciones, sus orígenes datan del siglo XV. Son muy característicos sus colores blanco y añil, más propios del barrio del Albaicín.

Iglesia del convento del Carmen, en Campo de Criptana

Volvimos sobre nuestros pasos hasta la plaza Mayor, subiendo después por la calle Fuente del Caño. Llegamos de nuevo a la sierra de los Molinos para tomar el auto. Nuestro destino estaba demasiado lejos como para ir andando en aquel momento. Así pues tomamos la carretera N-420, pero antes hicimos una pequeña parada. De camino encontramos la ermita de la Concepción, al lado del cementerio municipal. Desde lejos se divisaba ya el hermoso cerco encalado del santuario de la Virgen de Criptana. Está situado sobre un cerro a dos kilómetros del pueblo, aproximadamente. Merece la pena destacar su hermosa portada de acceso. Al templo se acude en romería todos los años el lunes de Pascua de Resurrección.

Ermita de la Virgen de Criptana, lugar muy especial para los criptanenses

De este modo concluimos nuestra visita a Campo de Criptana. Es obvio que debemos recomendar la excursión a esta localidad, pues el patrimonio, tanto civil como religioso, que posee es impresionante. Uno de los pueblos más bellos en los que hemos estado. Da gusto zascandilear por lugares así.