Ayna, la Suiza Manchega

Nos desplazamos a la provincia de Albacete para visitar uno de los pueblos más pintorescos de la sierra del Segura. Ayna destaca no solo por su hermoso patrimonio arquitectónico, sino por el espectacular entorno natural en el que se halla. Escarpadas laderas junto al río Mundo gobiernan el paisaje. Dentro del núcleo urbano podemos ver interesantes templos como la iglesia parroquial de Santa María de lo Alto y la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Al igual que Liétor y Molinicos, forma parte de la ruta Amanecista, integrada por los pueblos donde se rodó la célebre película “Amanece, que no es poco”.

Cómo llegar a Ayna

Para aterrizar en esta localidad es necesario tomar la carretera CM-3206, que circula desde Albacete ciudad hasta Elche de la Sierra, atravesando villas como El Salobral o Alcadozo. De su término municipal también nace la vía AB-508. Posee una población de 690 habitantes (INE 2016), los cuales en su mayoría se dedican a la agricultura, además del sector servicios. Pertenece a la comarca de la sierra del Segura, estando enclavada en la hoz del río Mundo.

Qué ver en Ayna

Como hemos mencionado antes, llegamos por la carretera CM-3206. Antes de llegar al casco urbano, paramos en el conocido mirador del Diablo. Tras la correspondiente instantánea repetimos con el mirador la Rodea Grande, donde pudimos montarnos en la estupenda réplica de la moto con sidecar, con la cual llegan Teodoro y Jimmy al pueblo en la película “Amanece, que no es poco”. Sin duda un lugar muy especial. Esta vez sí, continuamos por la carretera hasta adentrarnos en la villa. Nos costó un poco aparcar, de hecho nos salimos del pueblo sin encontrar un sitio. Finalmente, tras dar la vuelta dejamos estacionado el auto en un lugar un poco complicado, con la esperanza de que cuando volviésemos siguiera allí.

La famosa moto con sidecar de “Amanece que no es poco”

Tomamos la calle Industrias, una de las arterias principales de Ayna, y bajamos hasta que la tentación nos pudo. Los refrigerios nos llamaban y caímos. Fue una breve parada, pero salimos del bar Carmen encantados, las vistas que presenciamos eran magníficas. Continuamos calle abajo por Moral y Don Suceso Díaz, contemplando las curiosas casas con “puente” a la entrada. Son comunes los inmuebles de varias plantas en el pueblo. Desembocamos por fin en el mayor templo de la localidad. La iglesia parroquial de Santa María de lo Alto es un edificio religioso de contemporánea construcción levantado sobre los restos de la antigua ermita de la Virgen de lo Alto y del castillo de la Yedra. Destaca por fuera la torre del siglo XVII, que pertenecía a la mencionada ermita. Por dentro merece la pena reseñar el Altar Mayor y la capilla del Santísimo.

Iglesia Parroquial de Santa María de lo Alto

Divisamos algunos carteles que señalaban el mirador del Castillo. Seguimos las señales por calles estrechas y empinadas, hasta llegar, cruzando casas floreadas, a la cueva de los Moros. En esta zona rocosa se hallan los restos del antiguo castillo de la Yedra (s. XII), de origen musulmán. Al mirador existente se le conoce como Balcón de los Mayos. Las vistas del pueblo desde esta perspectiva son fantásticas.

Empezó a molestar el hambre, por lo que decidimos deshacer el camino hasta la calle Industrias. Comimos en el restaurante Casa Segunda. Solo podemos decir que la experiencia fue sublime. Además de comernos unas migas, unos huevos rotos y unas chuletas de cordero de auténtico escándalo, disfrutamos de un paisaje espectacular. Un diez. Salimos con la energía renovada para zascandilear, por lo que seguimos pasando de largo la iglesia y llegando a la plaza Mayor. Alberga el ayuntamiento de Ayna y la oficina de turismo, donde se localiza un gran museo etnológico de tres plantas y sótano, el cual reproduce fielmente una típica casa manchega.

Castillo de la Yedra, en Ayna

Recto por la calle Mayor aterrizamos en la otra gran representación del patrimonio religioso del pueblo. La ermita de Nuestra Señora de los Remedios parece un inmueble más por fuera, pero cuando entramos deja atónito al visitante con su hermoso artesonado mudéjar del siglo XVI. Consta de planta rectangular con una sola nave y coro a los pies. Según los expertos pudo ser una sinagoga judía hasta la reconquista cristiana en el siglo XIII. Fue la iglesia parroquial del pueblo, hasta que se construyó Santa María de lo Alto en 1953.

Retornamos a la zona de las “casas con puente” para callejear bajando a las huertas. Por el camino nos encontramos la ermita del Santo Cristo de Cabrillas (s. XVIII), ubicada en el barrio y calle homónimos. Este templo tiene unas dimensiones bastante reducidas. Es de planta cuadrada con tejado a cuatro aguas. Continuamos el camino en la busca de los personajes de “Amanece, que no es poco”, ya que nos habían comentado que estaban en la zona de las huertas y te podías hacer fotografías con ellos. Preguntamos a un amable vecino y nos indicó con gran exactitud.

Ermita del Santo Cristo de Cabrillas (Ayna)

Aparecimos en los conocidos bancales de la película, donde crecen los hombres. Nos hicimos una foto con nuestro amigo Garcinuño y dimos las gracias por a la calabaza. Como está mandado. A pocos metros llegamos al río Mundo, encontramos gente mojándose los pies en una superficie que hay sobre el agua. Un paraje muy bello. Aunque nada comparable a donde llegamos tras recorrer el camino en dirección contraria. Admiramos los cultivos hasta desembocar en la cascada del Arroyo de la Toba. Este lugar nos dejo impresionados por su espectacularidad. Plena naturaleza a pocos cientos de metros del núcleo urbano. Sin palabras.

Cascada del Arroyo de la Toba, en Ayna

Tras maravillarnos una última vez, retornamos para afrontar las duras cuestas que nos esperaban de camino al coche. Tuvo su dureza, pero poco antes de llegar volvimos a recuperar las fuerzas parando en el bar La Entrada. De este modo, entramos al auto encantados, sobre todo viendo que seguía en el mismo lugar en el que lo dejamos. Da gusto encontrarse con un pueblo magnífico tanto en su patrimonio artístico como natural. Recomendamos a todo el mundo su visita. Encima te puedes hacer fotografías con los personajes de la mejor comedia de todos los tiempos. No se puede pedir más.