Barajas de Melo, cuna de Fermín Caballero

Nos dirigimos a la hermosa Alcarria conquense, muy cerca de la provincia de Madrid, para visitar uno de los pueblos con mayor patrimonio de la comarca. Barajas de Melo, además de ser conocida por monumentos como la iglesia parroquial de San Juan Bautista o el depósito de agua, es famosa por ser la villa natal de Fermín Caballero, personaje ilustre del siglo XIX.

Cómo llegar a Barajas de Melo

Nosotros aterrizamos en la localidad a través de la autovía A-40, tomando después la carretera CU-201. También atraviesa su núcleo urbano la CM-200, que circula desde Villamayor de Santiago hasta la N-320 a su paso por Fuentelencina (Guadalajara). Otra pequeña vía que podemos utilizar es la CM-2026, que une el municipio con su vecino Leganiel. Barajas de Melo está situado en el suroeste de la Alcarria. Se encuentra ubicado en la falda del cerro de la Iruela, junto al río Calvache. Posee una población de 926 habitantes (INE 2016), la tercera más elevada de la comarca tras Huete y Priego. La distancia con respecto a Madrid y Cuenca es privilegiada, aproximadamente unos 80 kilómetros le separan de ambas.

Qué ver en Barajas de Melo

Aparcamos en la plaza de la Constitución, junto al ayuntamiento. Como es tradición zascandil. Al lado existe un elegante edificio que destaca por su reloj, sus balcones y sus arcos de medio punto, quizás en otro periodo fuese la casa consistorial. En el mismo lugar podemos encontrar una de las fuentes más hermosas que hemos visto en la provincia. Sobre todo nos gustó por el pilón de grandes dimensiones que posee, perfecto para recrearse en el lanzamiento de forasteros. Incluso puede realizarse de noche gracias a la farola que corona su construcción.

Plaza de la Constitución

No vamos a negarlo, llegamos con un hambre atroz a Barajas de Melo. Tras un primer refrigerio en el pub de la plaza, nos dirigimos al hostal restaurante Peseta para comer y reponer fuerzas de cara al zascandileo vespertino que nos aguardaba. Estaremos siempre agradecidos al hombre que nos recomendó este local, pues comimos de maravilla. Pronto os contaremos la experiencia en otro post.

Salimos del restaurante pasando de nuevo por la plaza de la Constitución y siguiendo de frente por la calle Mayor. A los pocos metros nos desviamos a la izquierda para observar uno de los lugares más representativos de la localidad, la casa natal de Fermín Caballero. El inmueble está dividido en dos partes. La planta baja está elaborada en sillería, destacando por encima de todo la elegante portada. En la planta superior merece la pena reseñar los balcones sobre ménsulas. Podemos apreciar también una placa conmemorativa. Polifacético donde los haya, Fermín Caballero fue un ilustre escritor, periodista, abogado, orador y geógrafo, aunque quizás se le conoce más por su vida política, gracias a la cual llegó a ser alcalde de Madrid. Sin duda merece un post propio. Lo haremos.

Busto de Fermín Caballero en la plaza Puerta del Sol

Volvimos sobre nuestros pasos a la calle Mayor para encontrarnos con el siguiente monumento. Ante nosotros aparecía la iglesia parroquial de San Juan Bautista (s. XV-XVI). Por fuera no es el típico templo que sueles encontrar en los pueblos, sus paredes son lisas, dejando de lado la mampostería o sillería. El elemento más destacable es su portada gótico-plateresca formada por un bello arco conopial. Su interior es de planta rectangular y consta de tres naves cubiertas por bóvedas de arista. Merece la pena contemplar la pila bautismal del Conde de Montesclaros, así como la capilla donde se halla la venerada Virgen de la Vega, patrona del municipio. Rodeando el templo, llegamos a la plaza Puerta del Sol. Este espacio de indudable belleza lo preside el busto de Fermín Caballero. Aquí se halla también la biblioteca municipal, que lleva el nombre del personaje más ilustre en la historia de Barajas de Melo, anteriormente citado.

Seguimos rodeando la iglesia por la plazuela Jerónimo Rico y continuando de nuevo por la calle Mayor llegamos al palacete de Fuente-Alcázar, localizado en la plazuela homónima. Este caserón de planta cuadrada destaca por los hermosos balcones que posee en el primer y segundo piso. Consta de una placa conmemorativa que señala la estancia en 1905 de Santa Carmen Sallés y Barangueras, fundadora de la Congregación de Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza.

Continuamos por la calle del Cristo hasta que empezaron las cuestas. A través de la calle de San Julián llegamos al “Agua de San Julián”, una fuente con vidriera en cuyo interior estaba la figura del santo. Seguimos con la subida hasta la, probablemente, construcción más emblemática de la localidad. Nos referimos al precioso depósito de agua (1923). No habíamos visto hasta la fecha un edificio igual. De planta circular con cúpula rebajada y cerramiento liso, parece más propio de algúna ciudad de Oriente Medio. Toda una maravilla.

Depósito del Agua, en Barajas de Melo

Empezamos a sentir ese trazado estrecho en la parte más alta del pueblo, pasando por calles como Prensa, Conde de Melo o Fermín Caballero. Tras descansar en un pequeño parquecillo, activamos de nuevo el pateo pasando por plazas como Cebada y Espliego o la calle Hornos. Bajamos a la arteria principal, esta vez llamada avenida Virgen de la Vega y desde ahí ya no tardamos en volver al coche para continuar motorizados nuestro zascandileo.

Una amable vecina nos indicó cómo ir a la ermita de la Magdalena (s. XVIII). Era muy sencillo, solo había que cruzar el río Calvache y subir un poco hacia la carretera CM-200. Allí nos encontramos con este templo de planta cuadrada y tejado a dos aguas. Está cubierta por bóveda de cañón en dos partes y posee ábside circular. Pudimos observar varias marcas de la Orden de Santiago, así como señalizaciones a modo de “ermita del peregrino”, por lo que resulta indudable su relación con el famoso Camino. Las vistas al pueblo desde esta localización son espectaculares.

Ermita de la Magdalena

Desde aquí decidimos partir hacia nuevas aventuras. Sabemos que nos quedaron varios sitios por visitar, como los parajes de Donace y el Risco Portaparedes. El Jardín del Cerro, fundada como finca de recreo por Fermín Caballero en 1860, seguro que es un lugar espectacular para ver, aunque actualmente es de propiedad privada. Marchamos. Ya sabemos por qué volver a esta maravillosa tierra por donde han pasado celtíberos, romanos, musulmanes y hasta El Cid. Palabras mayores. La Alcarria es mucha Alcarria.